Del hiperrealismo al Neo-Hiperrealismo

Del hiperrealismo al Neo-Hiperrealismo: cómo transformo un retrato en una obra de arte

Por Paco Yuste · Artista visual

Durante muchos años, el hiperrealismo ha sido una parte fundamental de mi trayectoria artística. El estudio minucioso de la figura humana, la luz, el color, las transparencias y los pequeños detalles me ha permitido desarrollar una forma de pintar en la que la observación de la realidad ocupa un lugar esencial.

Sin embargo, mi pintura nunca se ha limitado a reproducir fielmente aquello que veo.

Desde hace años he ido incorporando a mis obras elementos simbólicos, atmósferas imaginarias, abstracción, ornamentación, transparencias y una utilización cada vez más expresiva del color y de la luz.

De esa evolución surge lo que denomino Neo-Hiperrealismo.

No se trata, por tanto, de una técnica que comienzo a utilizar ahora. Es un lenguaje que ya está presente en algunas de mis obras y que continúa evolucionando.

Una de las próximas obras que estoy preparando, basada en el retrato de mi esposa, me ofrece la oportunidad de explicar de una manera especialmente clara cómo se produce esa transformación: desde una imagen real hasta una obra Neo-Hiperrealista.

¿Qué entiendo por Neo-Hiperrealismo?

Para mí, el Neo-Hiperrealismo parte del conocimiento y de la precisión del hiperrealismo, pero no termina necesariamente en la representación fiel de la realidad.

El rostro, una flor, un objeto o cualquier otro elemento puede mantener un tratamiento hiperrealista, mientras que el entorno comienza a transformarse mediante elementos abstractos y simbólicos.

De esta manera, la obra puede contener diferentes niveles de representación.

Realidad → hiperrealismo → transición → simbolismo → abstracción

No son compartimentos separados. Lo interesante está precisamente en la fusión entre ellos.

Una zona puede ser perfectamente reconocible y detallada mientras que, a pocos centímetros, otra forma comienza a disolverse en color, luz, transparencias o líneas abstractas.

Ese diálogo entre realidad e imaginación es uno de los aspectos que más me interesa explorar.

Este lenguaje ya está presente en mi obra

Antes de explicar el proceso de mi próximo retrato, quiero dejar claro que esta forma de trabajar ya se puede observar en algunas de mis obras.

Por ejemplo, en Dreaming Paradise exploro precisamente esa convivencia entre una representación realista y un universo más imaginario y simbólico.

 

Dreaming Paradise

En Rosa del Alba 1 y Rosa del Alba 2, las flores, la transparencia, la luz y el color dejan de ser únicamente elementos que deben representarse fielmente y pasan a adquirir una dimensión mucho más poética.

Rosa del Alba 1 - By Paco Yuste
Rosa del Alba 2 - By Paco Yuste

También en Belleza Ultravioleta llevo la representación de la figura y la belleza humana hacia un territorio donde el color, la luz y la atmósfera adquieren un protagonismo que va más allá de la representación naturalista.

Belleza Ultravioleta - By Paco Yuste

Y en Alegoría de la Belleza, la propia idea de representar la belleza mediante una figura humana, elementos ornamentales, color y simbolismo constituye un claro ejemplo de esta evolución de mi lenguaje pictórico.

Alegoría de la Belleza 1 - By Paco yuste

En mi estudio pintando Rosa del Alba 1 – 2026

En mi estudio pintando Rosa del Alba 1

Estas obras no son, por tanto, ejemplos de una técnica nueva que esté comenzando a experimentar. Son parte del camino que me ha llevado hasta la concepción actual de mi Neo-Hiperrealismo.

Un nuevo retrato para explicar el proceso

Precisamente por eso he pensado que el retrato de mi esposa puede ser una oportunidad extraordinaria para explicar visualmente cómo construyo una obra de estas características.

En este caso parto de algo muy concreto: una fotografía real de una persona real.

El rostro será el punto de partida y conservará un elevado grado de fidelidad.

Quiero mantener su identidad, su expresión y aquellos rasgos que hacen que podamos reconocer inmediatamente a la persona retratada.

Pero la obra no terminará ahí.

La fotografía será solamente el comienzo.

1. El rostro: la realidad permanece

La primera fase consiste en estudiar cuidadosamente la fotografía.

Analizo las proporciones, la estructura facial, la expresión, la dirección de la mirada, la iluminación, los tonos de la piel y todos aquellos detalles que considero importantes para conservar la personalidad del modelo.

En esta zona quiero mantener la precisión propia del hiperrealismo.

El espectador debe poder acercarse al rostro y descubrir detalles: la textura de la piel, los ojos, los labios, los pequeños cambios de color y los reflejos producidos por la luz.

Aquí está la realidad.

Pero, a medida que nos alejamos del rostro, comienza la transformación.

Foto de referencia que utilizaré para realizar la obra

2. El cabello: el primer paso hacia la transformación

En esta obra quiero que el cabello desempeñe un papel fundamental.

No quiero limitarme a representarlo como aparece en la fotografía.

Quiero prolongarlo.

El cabello comenzará siendo realista y detallado, pero progresivamente se transformará en líneas, transparencias y formas ondulantes.

Algunas de esas formas podrán convertirse en pequeños remolinos dorados.

Otras se fundirán con el cielo.

De esta manera, el cabello se convierte en una especie de puente entre el mundo real y el mundo imaginario de la obra.

La realidad comienza a disolverse sin desaparecer completamente.

3. La naturaleza como elemento simbólico

La flor que aparece junto al cabello en la fotografía también tendrá un papel importante.

Pero no quiero limitarme a reproducirla.

A partir de ella pueden aparecer nuevas flores, hojas y elementos naturales que se integren progresivamente en la composición.

La naturaleza adquiere así una función simbólica.

Las flores pueden representar belleza, delicadeza, vida, transformación o fugacidad.

Y al integrarse con el cabello y el fondo dejan de ser simplemente flores representadas de manera realista para convertirse en parte del lenguaje de la obra.

4. El fondo deja de ser simplemente un fondo

Otro elemento fundamental es el espacio que rodea a la figura.

En un retrato tradicional, el fondo puede tener una función secundaria: ayudar a destacar al personaje.

En mi propuesta, el fondo participa activamente en la construcción de la obra.

El cielo puede mezclarse con el cabello.

Las formas pueden perder progresivamente su definición.

Pueden aparecer transparencias, colores iridiscentes, líneas curvas, formas abstractas y pequeñas estructuras ornamentales.

De este modo, la figura deja de estar simplemente colocada delante del fondo y comienza a formar parte de él.

5. El oro como elemento de unión

En este proceso quiero incorporar pequeños detalles de pan de oro.

No pretendo utilizarlo únicamente como elemento decorativo.

Me interesa que el oro funcione como un hilo conductor que atraviese diferentes zonas de la composición.

Pequeños remolinos, filamentos y formas ornamentales pueden aparecer entre el cabello, las flores y el fondo.

La utilización del oro tiene además una dimensión física.

Cuando la luz incide sobre el pan de oro real, la superficie de la obra cambia según la posición del espectador.

La pintura deja entonces de ser completamente estática.

La luz real participa en la obra.

6. El color como emoción

El color también desempeña un papel esencial.

En las zonas hiperrealistas necesito mantener una observación rigurosa de los colores de la realidad.

Pero cuando entro en las zonas simbólicas puedo liberarme de esa obligación.

Azules, rosas, violetas, turquesas, dorados y colores iridiscentes pueden convivir y fundirse entre sí.

No se trata simplemente de utilizar colores bonitos.

Cada modificación cromática debe contribuir a crear una atmósfera y una emoción.

Es precisamente en este punto donde la pintura empieza a alejarse de la fotografía.

7. La influencia de Mucha y Klimt

En esta forma de trabajar también encuentro inspiración en determinados recursos visuales del Art Nouveau y en artistas como Alfons Mucha y Gustav Klimt.

Me interesa especialmente la manera en que Mucha integra la figura humana con la naturaleza, las líneas curvas y la ornamentación.

De Klimt me interesa la utilización del oro, los patrones, las superficies decorativas y la transformación de la figura humana en un elemento casi simbólico.

Pero mi intención no es reproducir el estilo de ninguno de ellos.

Son referencias que me ayudan a desarrollar mi propio lenguaje.

El resultado que busco pertenece a mi evolución como artista y a mi manera de entender la relación entre hiperrealismo, simbolismo y abstracción.

8. Del retrato a la alegoría

Y aquí aparece, para mí, la diferencia fundamental.

Si simplemente reprodujera la fotografía con absoluta fidelidad, tendría un retrato hiperrealista.

Pero cuando comienzo a incorporar elementos que expresan algo que no está presente físicamente en la fotografía, la obra empieza a convertirse en otra cosa.

El retrato se transforma en una alegoría.

La persona continúa siendo reconocible, pero ahora está rodeada de elementos que hablan de belleza, naturaleza, luz, emoción y significado.

Es entonces cuando aparece el Neo-Hiperrealismo.

Una forma diferente de entender el retrato por encargo

Esta manera de trabajar también puede abrir una nueva posibilidad para mis retratos personalizados.

Un retrato por encargo no tiene por qué limitarse a reproducir una fotografía.

La fotografía puede ser el punto de partida.

Pero el cliente también puede contarme quién es la persona retratada, qué cosas ama, qué lugares han sido importantes en su vida, qué flores o colores la representan, cuáles son sus aficiones o qué recuerdos desea conservar.

Toda esa información puede convertirse en elementos visuales dentro de la composición.

Por ejemplo, una persona puede aparecer representada con un tratamiento hiperrealista, mientras que alrededor de ella aparecen elementos simbólicos relacionados con su historia personal.

Así, el resultado no sería simplemente:

«un retrato de una persona»

sino:

«una obra de arte sobre esa persona».

La fotografía proporciona la identidad; el arte cuenta la historia

Esta es quizá la idea que mejor resume mi manera de entender este proceso:

El hiperrealismo me permite conservar la identidad. El simbolismo me permite expresar aquello que una fotografía no puede contar.

La fotografía registra un instante.

La pintura puede transformar ese instante en una historia.

Puede incorporar recuerdos, emociones, símbolos, sueños y significados.

Y puede hacerlo sin renunciar a la precisión del rostro.

Del acrílico al óleo: construir la obra por capas

La obra será realizada como obra original al óleo sobre acrílico.

El acrílico me permitirá construir determinadas estructuras iniciales, fondos, transparencias y zonas de color.

Posteriormente, el óleo me permitirá trabajar la profundidad, las veladuras, la riqueza cromática y los detalles finales.

Este proceso por capas es especialmente apropiado para mi manera de trabajar porque me permite establecer diferentes grados de definición.

Puedo mantener una zona extremadamente detallada y, junto a ella, crear una superficie mucho más libre y abstracta.

Así, la técnica también contribuye al concepto.

La verdadera transformación

Quizá lo más interesante de este proceso no sea el resultado final, sino observar cómo una imagen va transformándose poco a poco.

Primero existe una fotografía.

Después aparece un dibujo.

A continuación surge el rostro hiperrealista.

Después se transforma el cabello.

Se incorporan las flores.

El cielo comienza a mezclarse con la figura.

Aparecen las transparencias.

Surgen los colores iridiscentes.

El oro comienza a recorrer la composición.

Y finalmente todas esas partes terminan formando una sola obra.

La fotografía inicial sigue estando presente, pero ya no es la obra.

La obra es el resultado de todo el proceso de transformación.

El Neo-Hiperrealismo como evolución de mi pintura

Mi intención con el Neo-Hiperrealismo no es abandonar el hiperrealismo.

Todo lo contrario.

Quiero partir de todo lo que el hiperrealismo me ha enseñado y utilizarlo como fundamento para explorar nuevas posibilidades.

Precisión y libertad.
Realidad y fantasía.
Figuración y abstracción.
Luz y color.
Belleza y simbolismo.

No veo estos conceptos como opuestos.

Creo que pueden convivir dentro de una misma pintura.

Y algunas de mis obras anteriores ya han sido pasos en esa dirección.

Dreaming Paradise, Rosa del Alba 1, Rosa del Alba 2, Belleza Ultravioleta y Alegoría de la Belleza forman parte de ese recorrido.

El nuevo retrato de mi esposa será una oportunidad diferente: no solamente para crear otra obra, sino para mostrar paso a paso cómo se produce esa transformación.

Una nueva forma de mirar el retrato

Cuando termine esta obra, espero que el espectador pueda reconocer a la persona retratada y, al mismo tiempo, descubrir algo que no estaba en la fotografía original.

Quizá esa sea para mí una de las funciones más interesantes del arte:

no limitarse a mostrar lo que existe, sino revelar aquello que podemos sentir, imaginar o interpretar a partir de lo que existe.

El rostro pertenece a la realidad.

El mundo que lo rodea pertenece a la interpretación.

Y entre ambos espacios se encuentra mi pintura.

Paco Yuste · Artista visual

Neo-Hiperrealismo · Retrato · Hiperrealismo · Simbolismo · Abstracción · Óleo sobre acrílico

Del rostro real a la emoción.
De la fotografía a la pintura.
Del hiperrealismo al Neo-Hiperrealismo.

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